Lo que paso después de Lady, novela, autor Judith Morales Pérez

lady

Esta novela, de la autoría de Judith Morales Pérez, es de esas lecturas que te agarran desde el comienzo, por no decir que desde el título. Cuando estuve en la presentación y aquella señora comenzó a hablar de la trama, yo quería que se callara, porque sentí que me estaba diciendo todo lo que encontraría, y eso definitivamente no era. Como cuando te cuentan hasta el final de la película, que entonces dices: “¿Pa’ que la veo?” Pero me equivoqué.

Hay tantas cosas que se descubren que no se dijeron, ni se dicen porque están sugeridas. Es una lectura sólo para personas con mucha imaginación, como la autora, jajaja… y terminas de leerla y sigues pensando en ella.

Está narrada por la supuesta sirvienta Amelia, y hasta que no la lean jamás entenderán porque digo “supuesta”. Es la historia de una niña criada en un marco de muchos prejuicios, que en el camino de hacerse mujer va descubriéndose a ella misma y a sus verdaderas raíces. Llega al punto de volverse irreconocible para su propia familia, provocando la ira de su padre, o ¿debo decir su “supuesto” padre, su “supuesta” familia”? Y si así continuamos encontraremos muchas suposiciones, que a su vez resultaron en ser pronóstico, de hechos vividos recientemente en nuestra realidad como puertorriqueños… ¡pero no! Nadie dice que este país donde se desarrolla la novela es el nuestro. No. Volvamos a la trama.

La furia del padre ante la rebelión de Lady lo lleva a confabular sin miramientos en su contra para derrumbar todo lo que ella como líder ha alcanzado. Dicen que cuando Dios en su perfección creó a la humanidad, un angel notó que a la mujer le brotaba del ojo una lágrima. “¡Tiene un escape!” , exclamó. “No”, contestó Dios “es que la hice sensible”… Y por ahí Lady fue atacada siempre.

Sus capítulos los van a llevar a reflexionar sobre lo que creemos correcto, sobre valores como la amistad, la lealtad, el amor, la libertad, tolerancia, convivencia, la igualdad y la equidad, sobre lo verdaderamente bello, y sobre la verdad.

No voy a contarla. Sólo les adelanto que nadie será igual luego de esta lectura.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 6 de noviembre de 2019.

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Traguitos de café… (el primero).

No esperar nada de nadie, vivir a plenitud, rodearte de cosas que te gusten, encontrar en cosas pequeñas la grandeza… y pensar en grande aunque tu caminar sea pausado, porque siempre es bonito y saludable vivir con la esperanza. La sorpresa o el milagro de cada día.

Parece contradictorio: no esperar nada de nadie y vivir con la esperanza del milagro de cada día, pero no. Es recibir al Universo, aceptarlo como es, pero escogiendo que te afecte lo positivo, transformar la realidad en algo edificante. Es tomar control de ti. Que la desición y el esfuerzo, en primera instancia, provenga siempre de ti.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 21 de febrero de 2019.

 

Sips of coffee… (the first).

Do not expect anything from anyone, live fully, surround yourself with things that you like, find small things in greatness … and think big even if your walk is slow, because it is always beautiful and healthy to live with hope. The surprise or the miracle of each day.

 It seems contradictory: do not expect anything from anyone and live with the hope of the miracle of each day, but no. It is to receive the Universe, accept it as it is, but choosing to be affected by the positive, transform reality into something edifying. It is taking control of you. Let the decision and the effort, in the first instance, always come from you.

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A ti, depredador

Un rostro difuminado.

Marcas imperceptibles,

algunas desvanecidas

como el humo placentero de un pitillo,

otras en la profundidad del silencio

castraron al engorroso grito…

Nadie las ve.

Ella va perdiendo la vida

en este carrusel

lanzando al aire serpentinas.

Se le escapa el momento,

desde la taza,

desde la copa

hasta el paladar…

caliente, fuerte,

sin sazonar, tinto o jincho…

¿Vino? Tal vez café.

Pronto le haces parte del paisaje.

Será un sorbo más,

otra bocanada contaminante,

agua pasada que en la alcantarilla purga,

y se escurre entre los estrechos pasillos

de horas interminables,

mientras en otro paladar te anidas tú,

dejando en ella el amargo sabor de la burla.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 11 de agosto de 2018.

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La mentira

LA MENTIRA

Lanzar mi cuerpo
como piedra al vacío
sin que la duda 
me amarre al miedo.
Arrancar
la yerba mala
que crece en la angustia,
en la ausencia silente,
sin presentes,
porque he vivido
almacenando “ayeres”.

Y en la galera
de esta confinada
un vino tinto
pinta la caída del día.
La noche
de fantoches burlones
emite gemidos
que entre el ruido
se esconde.
Los astros fulgentes
se escapan,
caen sobre plácidas aguas,
reaparecen…

¡No es cierto que la luna
sola permanece!
No es cierto que
a solas mueren
los grandes viejos amores,
me rodean los abrazos
en un festejo demoniaco.

Desisto del intento.
En la cacería de nombres sueltos
la jauría intensifica la ferocidad
y sólo se queda quien espera
la verdad detrás del antifaz.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 20 de junio de 2018.

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4,645

¡4,645! ¡Loteria!

¡Juégalo! ¡Busca la suerte!

¡4,645! 4,645… ¿4,645?

(Suena un cuatro… ¿el himno?)

Cuatro que engorroso llanto cantas

seis gaucho en dolorosa cadencia.

Cuatro del alma gimes…

cinco, sin colores la cruda ausencia.

Cuatro mil… violines contratados pa’l drama.

Seiscientos, seis… siento pero callas.

“Cuarenta, a mitad los derechos, elimino la 80

y cinco… sin cojones me tiene del país la venta”.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y alcanzamos a las estrellas de un brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

Y no hay muralla pa’ estrellarse del brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y en el mar ahogas el grito.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y no hay prócer que resucite del nicho.

Y si no sales de tu confort

nos lleva el diablo…

No more Puerto Ricans

ni en la luna, ¡coño!… Lord!

©Marinín Torregrosa Sánchez, 30 de mayo de 2018.

Foto en: Puerto Rico art news

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